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Elena de Regoyos (Periodista Digital).- Se paga mal (a las mujeres peor, según la APM) trabajando jornadas interminables ("uno es periodista las 24 horas del día"). Hay intrusismo, crispación y presiones del jefe, la empresa, o los políticos... Eso quien consigue un hueco en este abigarrado mercado laboral. El periodismo es, hoy, una profesión en precario, según los mismos que la ejercen. Pero nada de eso debería importar, habiendo verdadera vocación. Se puede decir más alto pero no más claro, en palabras del presidente de la APM, Fernando González Urbaneja: "Es lo que hay". Es vergonzoso pensar, que en los tiempos que corren se utilice como chivo expiatorio a seis profesionales, sean del gremio que sean, simplemente para lavarse las manos en asuntos políticos. Pero más vergonzoso es aún, saber que el estado libio tendrá las manos limpias, cuando su sucio sistema sanitario ha condenado a muerte a 426 niños que fueron infectados con el virus del SIDA. 52 de ellos ya “han sido ejecutados”. Niños. Sonrisas andantes marcadas de por vida (si es que viven algo) por la negligente actuación de un gobierno temerario. Negligente el gobierno, negligente el sistema sanitario y negligente la justicia. Todos los estamentos de Libia, al mismo nivel, para no desentonar. A pesar de las numerosas pruebas presentadas ante el juez que demostraban la inocencia de las cinco enfermeras búlgaras y el médico palestino, los sanitarios han sido condenados a muerte, en una decisión que resultaba más que previsible. Aún así, la justicia libia ha hecho caso omiso de todos los informes internacionales favorables a los acusados, y en pos de culpabilizar a gente extranjera y buscar una cabeza de turco que oculte un problema latente del país, ha declarado culpables a los seis profesionales médicos de la inoculación masiva del virus del Sida (VIH). Como telón de fondo, las siempre tensas relaciones entre oriente y occidente, o entre los países islamistas y los cristianos. Esta afrenta de la justicia libia, cuyo país preside Muammar el Gaddafi, puede costar al estado norteafricano la ruptura de todo tipo de relaciones con Estados Unidos y la Unión Europea, o lo que es lo mismo, una negativa rotunda a los apoyos que Libia recibe en busca de su avance hacia la conversión en un país mucho más civilizado. Y es que además de deteriorar con esta condena las relaciones oriente-occidente, es penoso el regodeo continuo de las autoridades libias hacia los intentos “occidentales” por salvar de la muerte a las cinco enfermeras búlgaras y el médico palestino. Desde Libia se tapan los ojos con el fin de no ver el peligro que supondría para sus progresos una posible puesta en contra de Estados Unidos y la Unión Europea. En estos momentos están más preocupados de culpabilizar a alguien, y si es foráneo mejor, de los malditos errores de su fracasado sistema sanitario. Como si del “Club de la Comedia” se tratase, las autoridades libias pasan por delante del micrófono para deleitarnos con autenticas perlas humorísticas. Hasta donde llegará el afán cómico de la justicia del país, que se atreven a acusar a los seis imputados de pertenencia a la CIA y al Mosad israelí, es decir, de “espionaje genocida”. Mientras tanto, el ministro de Exteriores, Abdurrahman Shalgham, subestima una posible confrontación con las dos mayores potencias mundiales: “Libia nunca aceptará presiones de ningún lado, ni de Estados Unidos, ni de Europa ni de ninguna parte”. Libia contra el mundo. La imprudencia del país norteafricano está llegando a límites insospechados, y lo peor es que cobran mayor relevancia a cada instante las consecuencias políticas de una continua cadena de imprudencias y temeridades, en vez de valorar la condena a muerte de 432 personas. 426 niños obligados a morir en vida por estar contagiados del maldito virus que tiene en vilo a la humanidad, y 6 personas, un médico y cinco enfermeras, que intentando cumplir su trabajo de salvar vidas, por el simple hecho de ser extranjeras, tienen muy complicado salvar la suya propia. Libia tendrá las manos limpias, pero su conciencia permanecerá siempre impregnada de sangre, y en los oídos de sus autoridades retumbarán siempre las carcajadas arrebatadas a los 426 niños infectados por el virus del SIDA, que no reían por la calidad del “Club de la Comedia” libio, si no por el simple hecho de vivir Pasan las horas, Lentas, vacías. Mi sueño es dormir Hasta que se acabe el día. Siempre un recuerdo Me anima a seguir, Y es que tu voz tan dulce Se ha quedado dentro de mi. El reloj sigue despacio, Aburrido, Pero mi mente Ávida de besos, Rápida se posa Sobre tus ojos verde intenso. Llega la noche Y con ella la ansiedad. Te espero Y se que vendrás, Pero siempre queda el miedo De que te puedan secuestrar. Mi sonrisa ilumina la estancia, El mundo y la Luna Cuando a su niña Por fin ve entrar. Eres sin duda, Mi mejor momento del día, El momento en que mis penas Se convierten en alegrías. A toro pasado todo es mas facil, al menos teoricamente. Mil errores salen a la luz cuando antes no los avisabamos, ni yo, ni tu. Perdona por parecer infeliz cuando en el fondo de mi alma siento que en tus brazos soy generosamente premiado, con el insuperable galardon de ser el mas afortunado. Excusa por abocarte a una rutina tan horrible y anodina. Demasiados dias iguales y demasiados frustrados planes. Me siento culpable por no saber llenarte, por ser un alma vacia orlada con negruzcos pensamientos de muy horrenda factura. Mis sentimientos no solo perduran, si no que se agudizan cuando siento que no estas. Los minutos son eternos, y mi corazon un explosivo con la cuenta atras en plena huida. Y cuando debiera engalanarme para volver a conquistarte, saco del armario harapientos comportamientos de niño destetado, dejando al descubierto defectos imborrables para tu recuerdo ya dañado. Puedo proclamar y proclamo promesas retoricas sin acuse de recibo. Decirte a la cara que sere feliz si me agarras la mano, que dare a los dias de tu vida nuevos brillos y alegrias, o que te hare tan afortunada como la mas bella de las diosas... ¿ Para que gritar, si tu ya no estas, la pared no me escucha y he comenzado a llorar? Tocar un sueño con las manos y caer al suelo desplomado. Un segundo basta para ver tu mundo... completamente destrozado. La batalla amorosa librada en tus labios, perdi una vez mas y marche cabizbajo. Miro atras, no puedo evitarlo, no puedo evitar pensar en tus manos, tus manos que se deslizan por el torso de tu nuevo amado. No puedo dormir, ni dejar de tener pesadillas donde me caigo de tus brazos, y pensar ya de dia, que tu me has olvidado. Tus besos compartidos no saben igual y soñar tu mirada en mi mente una, y otra vez mas me irrita, me hiere y me llega a matar. El respeto ofrecido perdi en desigual batalla ante un poderoso hidalgo que aparecio retando desde la nada. Ahora, sin triunfo, divago entre molinos, doncellas y castillos que me ofrecen su cariño. Sin embargo, mi princesa dejo mi fortaleza, se llevo todos mis bienes y volo hacia otra almena. Solo restame quedar con mi fiel y buen caballo: "Recuerda siempre, noble corcel, ninguna doncella es mas valiosa, que la huella de tu herradura firme al pisar. Cabalga siempre hacia delante, y la cabeza bien alta deberas llevar. Sera el mejor camino, para que otra bella amazona puedas encontrar". El final del sueño se acerca. Sucumbo en mil dudas que rompen ajenas mi estabilidad verdadera. Formando cimientos de edificios desgastados, un sueño eterno para mi corazón deshuesado. Cuando un tercer huésped se arropa en el estrecho habitar de una estancia doble, es signo inequívoco de que existen fisuras en los materiales de construcción. Después de la cena con la gente del grupo 01 me he forjado una imagen de friki considerable, pero no me importa porque seguiré defendiendo a capa y espada la existencia de Raponchi, la rana valiente. Bueno, el caso es que Raponchi era una rana normal hasta que un niño llamado Hiroshi se tropezó y cayó sobre la rana. A partir de ese momento, Raponchi quedó "estampado" en la camiseta de Hiroshi, convirtiendose así en su inseparable compañero. Para el que quiera saber más, aquí hay un espacio dedicado a la serie Y el siguiente es Poti-Poti Sonó una vez más la alarma del despertador. ¿ La hora?, una incognita. El caso es que me pusé a hacer la maleta, prepararme, etc, para la vuelta a casa. De repente, Ainhoa enciende la televisión, y descubrimos que eran las 5:30 de la mañana, y es que mi movil es tan listo, que cambia la hora el sólo... y si encima le ayudas... Una horita más de sueño, y a las 6:30 repetimos. Fuimos los primeros a la hora del desayuno, y aproveche para "desvalijar" el Black Hotel, con chorraditas matutinas para el desayuno. El caso es que llené la mochila. En la parada del bus, un buen rato, y no llegaba ninguno. El primero que pasó lo cogimos, y nos asustamos ya que ibamos solos, pero el amable conductor (con un parecido razonable a Fisichella, y no precisamente en el fisico), nos indico que el bus si iba a nuestro destino. Llegamos al metro, pero ya ibamos bastante tarde, y yo con un mosqueo considerable, porque no me gusta la impuntualidad. Al llegar a la última parada del metro, no encontrabamos el autobus que nos llevase a Ciampino, y cuando lo hicimos, no salía hasta dentro de 20 minutos, por lo que el retraso sería considerable. Nos dirigimos a un taxi, y un tio bastante raro y desaliñado, no se que coño me dijo, el caso es que me falto un poquito así [...] para mandarle a tomar por el culo. Tenía miedo al taxi, porque había oido que el taxi es bastante caro, y 15 euros que nos clavo el chavalín. Lo mejor es que nos toco el único conductor lento de todo Italia, pero un delincuente más, que cuando vio a la patrulla de los carabinieri, sin ningún tipo de remilgo, cogió el cinturón con la mano como haciendo que lo llevaba puesto. Si el poli no se dió cuenta, yo me llamo Luis Alfredo. Ya en la terminal del aeropuerto, recogimos los billetes. Nos dijeron que nos dirigiesemos a la puerta 20. Ainhoa le pregunto a una empleada del aeropuerto, cuya amabilidad rozaba con el puñetero suelo, y a la cual estuve a punto de meterle el paraguas por el culo (sin acritud, simplemente por darle una utilidad al utensilio). Llegamos tarde al aeropuerto, y sin embargo estabamos los primeros en la cola para embarcar. Aún así, solamente teniamos la "pole position" de cara a coger asiento en el avión. El invento salió bien y logramos pillar ventanilla. En principio el viaje sin sobresaltos. La pequeñaja de delante nos amenizaba el viaje, mientras la única azafata española sufría unos pequeños problemas de almorranas bucales. Al llegar a Cantabria, el avión comenzó a descender, y el viento provocaba numerosas turbulencias sobre el aparato. La verdad es que pasamos un buen susto, pero bueno, tocamos tierra en el aeropuerto de Parayas, y llegamos a casa. Las conclusiones del viaje: Roma tal vez podría ser de calle la ciudad más bonita del mundo, por su historia, por su majestuosidad, por la amabilidad de sus gentes, por su encanto... pero la verdad es que el descuido y la falta de limpieza de las calles es importante, y le resta bastantes puntos a la ciudad. Creía que el Vaticano era un negocio, pero ahora simplemente lo sé, porque lo he vivido y conocido. A pesar de todo, el viaje ha merecido la pena, y repetiría cien veces. Por cierto, la compañía ha sido inmejorable. Ainhoa es una buena compañera de viaje. Te quiero mucho guapa. Pero lo que más me ha gustado del viaje, es que me ha salido gratis. jejeje. 6:30 de la mañana. Suena la melodia de los gatos samurai que indican la hora de levantarse, prepararse y coger fuerzas para el largo día. Un buen desayuno y puesta en marcha. El plan nos llevaba a la ciudad del Vaticano. A nuestra llegada a la Plaza de San Pedro, una cola de unas 50 personas esperaba ansiosa, y nosotros creíamos que sería para entrar a la Basilica, pero no, había misa del Papa. Al preguntar, unos españoles bastante devotos nos llegaron a ofrecer unas entradas para la Eucaristia, pero al darse cuenta de que nuestro afan era ver la basílica por dentro, ya no fueron tan condescendientes con nosotros. Camino del centro de Roma, aún en las calles del pequeño Estado, entramos en una tienda en la que nos atendió el mismisimo.... RICKY MARTIN. Ya de nuevo en Italia, (jeje), continuamos la ruta monumental cuya primera parada era la Piazza Navona y sus tres fuentes. De repente, unos gritos y sollozos al otro lado de la calle, me sacaron de mi ensimismamiento en el mapa, y es que uno de los numerosos "pilotos" italianos acababa de atropellar a dos señoras, y se dió a la fuga. Menos de dos minutos tardo la ambulancia en llegar. Al parecer solo fue un susto. Tras visitar la Piazza Navona y sus tres fuentes, un perro italiano intento violarme, pero logre resistirme. Descubrimos que en el centro de Roma existía un lugar, llamado "Area Sacra" o algo así, una colonia de 350 gatos custodiaba unas antiguas ruinas romanas. Bueno, en realidad eran 349 (que los conté), pues al parecer uno de ellos había sido secuestrado por unos mendigos. Llegamos al Capitolino, donde me compre una sudadera de la Roma, y llegando al foro romano, dos japonesas se me acercaron con una camara digital, que parecían obsequiarme, pero no, querían una foto. Yo accedí amablemente (que bellisima persona que soy), y al devolverles la cámara me dijeron: "arigato". No se si sería por lo de los gatos de antes o por qué, pero bueno. Es impresionante llegar al foro romano, y poder tocar columnas que llevan 2000 años en pie, y es inevitable el intento de trasladarse mentalmente a aquella época. Subimos a la segunda colina de las siete romanas del día, el Palatino. Un autentico laberinto que parece pequeño pero se tarda bastante tiempo en recorrer. Descendida la colina, comienzan a pasear por la cabeza todas las peliculas típicas de temática romana (vease Gladiator, Ben-Hur...) y los tebeos de Asterix y Obelix, cuando vislumbramos al fondo la enorme silueta del coliseo romano. La decepción llega cuando piensas en donde estará la arena que había por aquel entonces sobre el laberinto de piedras, pero bueno, siempre nos quedará mirar hacia la parte superior del anfiteatro diciendo: "Ave Cesar, los que van a morir te saludan". Camino de un merecido almuerzo, por las calles de Roma se podía contemplar toda la parafernalia que al día siguiente daría lugar al Marathon de Roma. Decidimos comer en una tipica pizzeria italiana de esas de las mesas cutres y los manteles de cuadritos rojos y blancos, y no fallamos, porque las pizzas estaban muy buenas, aunque cuando nos levantamos para pagar en la barra, la tía vino corriendo pensando que nos ibamos sin pagar. De vuelta en el Vaticano, una cola que rodeaba toda la Plaza de San Pedro nos esperaba si queríamos entrar en la Basilica de San Pedro. Yo quería ver la Capilla Sixtina, ignorante de mi, que pense que estaba allí, y va a ser que no, está en el Museo Vaticano. Lo mejor de la espera, fue los doblajes de Humor Amarillo a los chinos y japoneses que nos rodeaban. Había tantos, que al final de la tarde ya distinguía quien era chino y quien era japones. Luego estaba la guía china que casi se come a unos alemanes que querían colarse en la cola después de media hora de espera, vaya Walker de Pekin que era la tía. Subimos a la cúpula, que si lo llego a saber no subo, porque encima de pagar, 551 escalones que nos chupamos para subir, y otros tantos para bajar. Visitamos la tumba de Juan Pablo II, rodeada de gente que lloraba apostada ante ella, y a la salida, un guardia suizo de esos que visten de Teletubbie, solo le falto mandar a tomar por el culo a Ainhoa, cuando ésta le pregunto si le podía hacer una fotografía. La conclusión que saqué del Vaticano y toda su parafernalia, es que es un negocio demasiado bien montado. Unas comprillas de última hora por Roma, un heladito de despedida, y a las 18:30 al hotel, y es que después de tanto andar, ya no nos teníamos en pie. Llene la bañera y allí "naufrague" un buen rato sacandole jugo a lo vivido en estas dos jornadas viajeras. Me tumbe en la cama a ver la televisión, y antes de las 9, cerré los ojos y a soñar. 43 horas en Roma, puede parecer que no dan para nada, sin embargo, este fin de semana yo me he dado cuenta de lo contrario. El viaje de ida sin sobresaltos. Iba yo vestido de guiri, en pantalones y manga corta, y hasta Cerdeña, el cielo prometía, pero fue entrar en la "bota", y patadón meteorológico. Parecía que no había llovido nunca en Roma. En el avión vendían billetes para el autobús de Ciampino (aeropuerto) a Termini (estación de autobuses del centro de la ciudad). El desconocimiento de la situación me hizo dudar si comprarlo o no. Al final fue que no. Y bien que salió la jugada, ya que al llegar a Ciampino, encontramos el autobus que nos llevase a Ainhoa y a mi al metro (el mejor invento del mundo, aunque en Roma no da para mucho). El caso es que nos ahorramos 11 euros con la jugada. Llegada a Termini, equipajes en la consigna, avituallamiento, y odisea para encontrar una tienda que vendiese un paraguas. Para cuando quisimos salir de la estación, la lluvia desapareció, y el paraguas ha viajado practicamente inedito hasta Maliaño. Mapa en mano, nos dirigimos a la Fontana di Trevi. Comenzamos a comprobar que los romanos desconocen el significado de las lineas blancas, paralelas y gruesas que decoran las carreteras de cualquier ciudad. Incluso algunos aún se preguntan que son las lucecitas rojas, verdes y ambar que salen de unos postes en las aceras. Una vez llegados a las callejuelas cercanas a la Fontana, la mejor tactica es, "sigue al chino". Entre tiendas de souvenirs, "gelaterias" e inmigrantes vendiendo cosas invendibles, vislumbramos un mar de gente que rodeaba aquel impresionante monumento. Ante vistas de esta magnitud, se te hace poco el tiempo que estas ante ellas, y te preguntas, si deberías haber dedicado algún momento más de tu vida a contemplarla, por si algo se te ha escapado a la vista. No podiamos estar en Roma sin comer un helado. Imposible decidirse por el sabor, es mejor guiarse por la intuición. Lo mejor de todo, el camarero que después de preguntarnos en italiano por nuestra petición, nos dice en un perfecto castellano: "oye, ¿ Sabeis como se llama el último disco de La Oreja de Van Gogh?. Caida la noche, vuelta a Termini a recuperar los equipajes, y a buscar el hotel. Nos habían dicho que estaba centrico, pero ibamos preparados para lo peor. Cruzamos Roma entera en Metro, para después coger un autobus que nos llevase al hotel. Subimos al autocar y como buenos samaritanos introducimos el "creditrans" en la ranurita. Hasta ahí, todo correcto, pero la gente iba subiendo, y allí no pagaba el autobus ni el pipas, así que deducimos que el dinero que se ahorran en arreglar las calles en Roma, lo destinan a la gratuidad del transporte público. El cartel luminoso del "Supermercato Panorama" anunciaba nuestra parada. Parecía que ya habiamos llegado, pero nada más lejos de la realidad. Tres cuartos de hora de vueltas, preguntas, y juramentos dentro de un enorme complejo hotelero, en el que el "Black Hotel" brillaba por su ausencia. Al final, y tras la ayuda de un amable empleado de otro hotel, encontramos en un callejón nuestro destino. Y tanto que "Black Hotel" porque de oscuro que era, resultaba siniestro. Mucha mariconada en el mobiliario, un recepcionista bastante borde, una habitación normalita, sin alardes, y una oferta televisiva que rozaba la mediocridad eran los argumentos de nuestro hospedaje. Y con los Lunnis a dormir... (Continuará) Los días 22, 23 y 24 de junio de este año, se celebrará en la playa de Rostrío de Santander, la segunda edición del Santander Summer Festival. Aquí están las primeras promesas para este año, así que quitadle más de la mitad, y os quedará el cartel definitivo. Adam Beyer (Suecia) Se marcha la prepotencia personificada de la presidencia del Real Madrid. ¿ Acto de responsabilidad, o huida despavorida?. Sea lo uno o lo otro, la decisión ha sorprendido a propios y a extraños, por parecer Florentino Pérez el "todopoderoso" presidente que ocupase la silla suprema madridista de manera vitalicia (siempre, claro, apelando al espiritú de Santiago Bernabeu). La política de Zidanes y Pavones implantada por el ya ex-presidente del Real Madrid, ha sido el epitafio de la tumba donde yace un equipo otrora histórico, y sobre la que baila samba el carnaval futbolistico que esta siendo el Barça esta temporada. Una frase de la cual ahora mismo no puedo citar la fuente, resumia una vez la diferencia entre blancos y blaugranas: "El Real Madrid ficha balones de oro. El Barça, los fabrica". Y es que la sombra de Florentino sobre el banquillo del Santiago Bernabeu era oscura y alargada. Uno tras otro, entrenadores sin personalidad (pero con clase, no como Chuchi Cos o Mario Luna), han pasado por el foso madridista acatando uno tras otro los decretos ley por los que ciertos jugadores debían deambular por el cesped del templo merengue, si o si. Y si no, que se lo pregunten a Camacho, que salió corriendo en cuanto vió lo que se avecinaba. No Cabe duda de que "Floren" ha hecho algo muy bueno para el Real Madrid como es la recuperación económica de la entidad, pero su intromisión en los aspectos deportivos, y su desastrosa política de fichajes, son dignas del mismisimo Dimitry Piterman (solo que uno baja al banquillo, y el otro no). Su sustituto: Fernando Martín. Un hombre de basket que quizá se vuelque con la sección canastera, y de olvide de meter la mano en aspectos técnico-tácticos de la plantilla de fútbol. Por otro lado, la duda esta en si el nuevo mandatario convocará elecciones, o por el contrario cumplirá el año y medio de presidencia que le restaba aún a Florentino Pérez. P.D.: ¿ Y qué pasará ahora con el gordito? |
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